Así puedo expresar la experiencia ante la tumba del Papa Francisco.
La basílica de Santa María la Mayor en Roma acogió en su interior los restos mortales del Papa Francisco según las disposiciones que él mismo solicitó. Refleja sobriedad y sencillez máximas, y es una profunda y significativa invitación SILENCIOSA a tomar conciencia y valorar la presencia luminosa de Cristo en todos los momentos de la vida y también en la muerte.
Sencillez y sobriedad para un hombre que vivió la libertad evangélica de quien ha conocido en QUIEN ha puesto su confianza.
Antes de llegar a la sepultura de Francisco, nuestro Pastor y Guía, pasamos ante la imagen de la Virgen Reina de la Paz. Imagen profundamente comunicativa que conmueve a quien busca y quiere comprender dónde está Dios, dónde nuestra Madre María, ante tanto sufrimiento y muerte absurda. La guerra, la violencia, la manipulación, el descarte… Con su mano alzada y su comunicativo rostro, María eleva un clamor silencioso: ¡BASTA!
Después de la sepultura de Francisco encontramos la capilla de Nuestra Señora de las Nieves: Salus Populi Romani – Protectora del Pueblo Romano -, ante quien el Papa oraba antes de sus visitas y viajes papales.
El silencio y la austeridad contrastan ante una gran multitud de creyentes peregrinos en este jubileo de la Esperanza y ante los turistas… La sepultura de Francisco es una predicación silenciosa y elocuente.
Por él oramos, a él pedimos su intercesión por toda la humanidad, ¡por la PAZ!
Hna. ANA BELÉN VERÍSIMO GARCÍA









