2 de Abril de 2025
“Contaréis siete semanas de años (Sabbath)… Este año será un jubileo para vosotros…cada uno retornará a su familia… no sembraréis ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis las cepas no cultivadas.
Porque es el año jubilar, que será sagrado para vosotros (Lev 25, 8-12)
Querida Hna. Ana Belén y todas las Hermanas Dominicas de la Anunciata,
Celebramos el Jubileo del dies natalis de San Francisco Coll en el cielo, nuestro hermano y fundador de vuestra congregación, dentro del Jubileo del dies natalis aquí en la tierra de Nuestro Salvador, el año del Señor 2025.¡Verdaderamente, este año es un año de gracia!
El libro del Levítico nos dice que el Año Santo tiene dos objetivos importantes: volver a la familia y entrar en elSabbat. Así, el Jubileo es, en primer lugar, una invitación a “volver“ al Señor (conversión y renovación); y, paranosotros, dominicos, a “volver“ al carisma que Domingo recibió, a renovar nuestro compromiso de predicar elEvangelio como Domingo lo hizo, y, en particular, para vosotras, queridas hermanas, de devolveros vuestroespíritu fundacional, la inspiración de San Francisco Coll. La segunda invitación es a entrar en el Sabbat, a “descansar en Dios“. Paradójicamente, la predicación del Evangelio es una tarea exigente e interminable de la que no podemos “descansar“. ¿En qué consiste, pues, ese descanso? Jesús nos invita: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas“ (Mt 11, 28-29). El “descanso“ jubilar no es un cese de la actividad, sino una experiencia de cercanía y unión con Dios, que comparte con nosotros su “yugo“ o misión. Es el descanso sobre el que escribió san Agustín: nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Dios.
Cristo es el Predicador de la Esperanza, según nuestro Capítulo General en Tultenango, México. (ACG 2022, 57).¡Verdaderamente, Cristo es el Predicador de la Esperanza! “Él trae la buena nueva a los pobres” (Isa 61,1; Lucas4,18-19). Y con su venida, Cristo es la esperanza encarnada, “a quien oímos y vemos, tocamos y de quien damos testimonio” (1 Juan 1-2). En la Orden de Predicadores, Domingo nos ha prometido esa “maravillosa esperanza”, O Spem Miram, de presencia permanente, gracia que se derrama, ayuda que asegura, más allá de la muerte, la oscuridad, la dificultad y la desesperación. En este Año Jubilar, esta es la Esperanza que celebramos con gratitud, la Esperanza que predicamos, la Esperanza que llevamos en nuestra peregrinación, la Esperanza que “proclamamos con insistencia, a tiempo y fuera de tiempo, convenciendo, reprendiendo y animando con mucha paciencia en nuestra enseñanza” (2Timoteo 4,2).
En nombre de la Orden, os saludo en vuestro Jubileo y rezo para que el Señor continúe bendiciéndoos con nuevas vocaciones y fecundidad en vuestros diversos apostolados de predicación del Evangelio.
Vuestro hermano,
Fray Gerard Francisco Timoner III, OP
Maestro de la Orden









