Con gran alegría,compartimos este hermoso mensaje escrito por las alumnas del Complejo Educativo Fray Martín de Porres, El Salvador. En él, expresan su profundo agradecimiento y admiración a las Hermanas Dominicas de la Anunciata por su entrega, dedicación y amor incondicional. En el Día Internacional de la Mujer, reconocen su valiosa labor educativa y el legado de servicio que han dejado en sus vidas.
PALABRAS DIRIGIDAS A LAS HERMANAS DOMINICAS DE LA ANUNCIATA
Queridas Hermanas Dominicas de la Anunciata, hoy en este día tan especial, el Día Internacional de la Mujer, queremos expresarles nuestro más profundo agradecimiento por todo lo que hacen en la Escuela Fray Martín de Porres. Su labor es un regalo invaluable para todos nosotros, un faro de luz que guía nuestro camino. En primer lugar, queremos recordar con admiración a la hermana que tuvo la visión de fundar esta escuela. Su dedicación y esfuerzo han permitido que miles de niños y jóvenes reciban una educación de calidad, basada en valores y principios que nos acompañarán toda la vida. Ella, como muchas mujeres a lo largo de la historia, demostró que con esfuerzo y dedicación se pueden lograr grandes cosas. Su ejemplo nos inspira a seguir adelante y a esforzarnos por alcanzar nuestros sueños, a nunca rendirnos ante los desafíos que se nos presenten. Su legado perdura en cada rincón de la escuela, inspirándonos a seguir su ejemplo de servicio y entrega, a esforzarnos por alcanzar nuestros sueños ya nunca rendirnos ante los desafíos.

A todas las hermanas que han continuado su trabajo, les agradecemos de corazón por su entrega y compromiso. Su paciencia, cariño y sabiduría han sido muy importantes en nuestro crecimiento personal y académico. Cada día, nos enseñan no solo conocimientos, sino también valores como la solidaridad, el respeto y la honestidad.
Ustedes son un ejemplo de lo que las mujeres pueden lograr cuando se dedican a ayudar a los demás, de la fuerza que reside en la bondad y la empatía. Queremos hacer una mención especial a la Hermana Anunciata, que ya no está físicamente con nosotros, pero cuyo recuerdo permanece vivo en nuestros corazones. Su sonrisa, su amabilidad y su espíritu generoso dejaron una huella imborrable en todos los que tuvimos la dicha de conocerla. Su ejemplo nos inspira a ser mejores personas cada día, y nos recuerda la importancia de la bondad y la empatía. Ella era como un ángel que nos cuidaba a todos, un ser especial que iluminaba nuestras vidas con su presencia. Gracias, queridas hermanas, por ser parte fundamental de nuestras vidas. Su trabajo es como una luz que ilumina nuestro camino y nos impulsa a alcanzar nuestros sueños.

En este Día de la Mujer, celebramos su dedicación, su fuerza y su amor. Ustedes son un ejemplo de lo que las mujeres pueden lograr cuando se dedican a servir a los demás.
Camila Alejandra Eguizábal Alvarado
María José Vigil Urrutia
Escrito por las alumnas del primer año general sección “B” del Complejo Educativo Fray Martin de Porres, El Salvador.









