Barcelona, 8 de marzo de 2025
La fraternidad es un regalo que se cultiva en el compartir cotidiano, pero también en momentos especiales como este. Con este espíritu, las hermanas de la Provincia de San Raimundo de Peñafort en Cataluña vivimos una jornada de encuentro, memoria y gratitud, visitando dos lugares de gran significado para nuestra historia y misión: Puig d’Olena y Manresa.
Estos lugares han sido testigos de la presencia de nuestra Congregación a lo largo de los años y del servicio entregado de muchas hermanas. Recorrerlos, recordar experiencias y descubrir su evolución llenó nuestros corazones de agradecimiento y esperanza.
Nos dirigimos hacia Puig d’Olena un buen grupo de hermanas. No todas pudieron acudir, pues el día anterior la H. M.ª Ángeles Rodríguez, de la comunidad de Navarcles, había fallecido. Ella emprendía un viaje distinto al nuestro, hacia la casa del Padre. La tuvimos muy presente en nuestra oración, junto con su comunidad.
El trayecto transcurrió entre emociones y expectativas, con la lluvia y la niebla acompañándonos sin impedirnos disfrutar de este encuentro fraterno.
Visita a Puig d’Olena
Al llegar a Puig d’Olena, nos recibieron, con calidez, el director Ernest, y la subdirectora, Mireia. Los niños y niñas, junto con sus educadores, habían salido de excursión.
Después de tomar un pequeño desayuno, ambos nos explicaron la misión del centro y la forma en que llevan a cabo su labor. Nos compartieron sus experiencias, días de alegrías y otros más difíciles, pero siempre con la convicción de que aman lo que hacen y siguen adelante con entrega y dedicación.
Todas conocemos Puig d’Olena y las diferentes etapas que ha vivido a lo largo de los años. Aquí se ha realizado una labor extraordinaria, con la presencia de hermanas y de la Sra. María Planas, quien fue el alma del sanatorio y propietaria del mismo. Fue muy interesante conocer más sobre su historia, cómo se desarrolló este proyecto y la vida de las personas que aquí vivieron.
Este hermoso lugar, situado a 800 metros sobre el nivel del mar, en el municipio de Sant Quirze de Safaja (Barcelona), fue fundado en 1933 como un centro pionero en el tratamiento de la tuberculosis en Cataluña y España. Más tarde, entre 1954 y 1985, se convirtió en un preventorio y casa de familia, acogiendo a muchas niñas. En la actualidad, Puig d’Olena es un CRAE (Centro Residencial de Acción Educativa), una nueva etapa con una misión distinta, pero igualmente importante.
Nos impresionó profundamente el cambio realizado en beneficio de los niños y niñas. La comunidad religiosa ya no reside aquí, por lo que los espacios han sido adaptados para ellos. Ernest y Mireia nos guiaron por la casa, mostrándonos su labor y el pequeño museo que han ido creando para recordar los tiempos del sanatorio y el preventorio.
Nos encantó el proyecto que desarrollan y la dedicación con la que lo llevan a cabo. En toda la casa se respiraba vida. Como bien nos dijeron, aquí no hay horarios fijos y la entrega del equipo es total. Salimos con el corazón agradecido, pidiendo la intercesión del Padre Coll para que bendiga y acompañe esta obra, así como a todo el equipo de educadores y personal de servicio que con tanto cariño cuidan de los niños.

Encuentro en Manresa
Después de la visita, emprendimos el camino hacia Manresa. La lluvia nos siguió acompañando. Al llegar fuimos recibidas con gran alegría y una comida fraterna, canciones, brindis, gratitud y risas llenaron nuestro encuentro.
¿Qué decir de Manresa? Un lugar cargado de historia, de comunidades y de la memoria de nuestras Hermanas Mártires. Para las hermanas que han vivido en esta zona, no es fácil olvidar su vida y misión dentro de la antigua Provincia “Mare de Déu del Roser”, que hoy forma parte de una única Provincia Sant Ramon de Penyafort. Expresamos nuestro profundo agradecimiento por todo lo vivido en estos lugares y por la huella que han dejado en nuestra congregación.
Después de comer, visitamos la casa de las hermanas, que ha sido reformada para ofrecer un espacio más acogedor y funcional.

Oración y Acción de Gracias
Nos dirigimos luego a la iglesia para dar gracias al Señor. La hermana Rosa M.ª Picas nos preparó una oración emotiva, recordando “Puig d’Olena”, con la imagen de la Virgen del Puig y la Virgen de Valldaura, que es venerada en la iglesia. Nuestra oración y nuestro canto nos ayudaron a sentirnos más cerca de nuestras Hermanas Mártires. Con devoción, besamos la reliquia de una de ellas y, con amor, nos dirigimos una vez más a nuestro querido y santo Padre Coll, cantando:
“Sant i Fundador, Oh Sant Francesc Coll,
T’aclamem amb joia i amb immens amor…”
Felices y llenas de gratitud, nos despedimos y emprendimos el regreso a nuestras comunidades.
Agradecemos de corazón este encuentro fraterno, que nos ha permitido compartir, recordar y renovar nuestra misión con esperanza.
Hna. Juliana Mudarra, OP









