La Interactividad ha latido con fuerza en la Reunión Presinodal
Al finalizar la sesión de trabajos, varios jóvenes comparten sus impresiones sobre la enorme riqueza espiritual que brota del diálogo y el encuentro
“Acompañamiento, escucha y cercanía”, son las palabras que más han resonado durante los coloquios y trabajos que se han llevado a cabo en la Reunión Presinodal de Roma, y que ha reunido a unos 300 jóvenes de los cinco continentes, a los que se suman unos 15.000 más que a través de las Redes Sociales han enviado sus propuestas y desafíos.
Unas aportaciones que se incluirán en el documento conclusivo y serán de gran valor de cara al próximo Sínodo de los Obispos, en programa para octubre de 2018.
Buscar la unidad dejando a un lado las diferencias
El jueves 22 de marzo concluyó la primera parte de la elaboración de este documento forjado poco a poco durante las sesiones realizadas por los diferentes grupos de trabajo divididos lingüísticamente.
El desafío de la juventud: Brillar con luz propia
“Ser auténticos, dejar las máscaras a un lado; escuchar al otro, entender qué pasa por su corazón, recuperar los valores de la familia y descubrir la propia identidad para brillar con luz propia, sin olvidar hacer un buen uso de las Redes Sociales para comunicar y evangelizar”.
La armonía de los tres lenguajes que propone el Papa
Y todos estos desafíos deben ir encaminados hacia la búsqueda de la armonía de tres lenguajes que propone el Papa Francisco a los jóvenes, y que el Pontífice reiteró durante su discurso de apertura de la reunión presinodal en el Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae: el lenguaje de la cabeza, el del corazón y el de las manos.
“Primero, el lenguaje de la cabeza, o sea aprender a pensar bien. No sólo pensar cosas. Saber cosas. Eso es importante. Pero además, pensar y progresar con el pensamiento. Libertad de pensamiento. Buscar con el pensamiento. A eso yo llamo pensar bien”, dijo el Papa.
“Segundo, el lenguaje del corazón. Aprender a sentir bien. Y tercero, el lenguaje de las manos: hacer. Porque también es herencia que recibimos de Dios, ser artesanos y creadores”; concluyó Francisco haciendo hincapié en la importancia de buscar la armonía de estos tres lenguajes, “a tal punto que yo piense lo que siento y lo que haga. Sienta lo que pienso y lo que hago y haga lo que siento y lo que pienso”.









