El 24 de enero a las 7pm, llegó la reliquia de San Francisco Coll a la Provincia San Martín de Porres, fue un acontecimiento esperado, un tiempo de gracia que irrumpe en la historia concreta de nuestra vida provincial. Con su llegada a tierras centroamericanas, el Padre Coll trae alegría, la paz y la esperanza.
Su llegada al aeropuerto Monseñor Óscar Arnulfo Romero, de El Salvador, le recibimos hermanas y laicos. Hna. Zoila Morena Flores, quien desde España nos lo trae, es quien lo entrega a Hna. María Teresa Henríquez Acosta. El recibimiento estuvo marcado por signos visibles de alegría y lágrimas de emoción, entre cantos, luces, pancartas, procesión y oración, expresamos nuestro gozo y agradecimiento a Dios, por la vida de nuestro querido fundador, San Francisco Coll.
En caravana de carros y microbuses, adornados con globos e imágenes de nuestro fundador, partimos desde el aeropuerto hasta la casa provincial en Santa Tecla. Fue una confesión pública de esperanza: creemos que Dios sigue visitando a su pueblo y que lo hace también a través de la memoria viva de nuestro fundador que camina con nosotras.
La Palabra proclamada del profeta Isaías iluminó el sentido de este acontecimiento: “¡Qué hermosos son los pies del que anuncia la paz!”. El Padre Coll, mensajero incansable del Evangelio, vuelve a “pisar” nuestra tierra para anunciarnos que Dios reina, incluso
en contextos marcados por fragilidad, cansancio o incertidumbre.
El domingo 25 se celebró la Eucaristía de apertura de la peregrinación en la provincia, acompañados como familia dominicana y la presencia de religiosos de la conferencia de El Salvador, reconocimos a San Francisco Coll como compañero de camino.
Fray Marco Antonio Calero O. P, en su homilía, puso el acento en una dimensión exigente de la vida consagrada y cristiana: las despedidas. La vida del Padre Coll, atravesada por itinerancias, fracasos y rupturas, revela que nada de ello fue estéril cuando se vivió
desde la fe. Cada despedida se transformó en posibilidad de encuentro con Jesús y con los hermanos. La reliquia, entonces, no solo celebra su gloria, sino que nos interpela críticamente: ¿con quién queremos encontrarnos hoy?, ¿con la luz o con la oscuridad?, ¿con la vida o con la muerte?
Finalmente, la convivencia fraterna selló este acontecimiento como signo del Reino: una fe que se celebra se comparte y se hace mesa. Antes de concluir la Eucaristía, Hna. Tránsito Najarro Valle, delegada para la animación de la reliquia de San Francisco Coll, en la provincia San Martín de Porres, dirige unas palabras a nuestros invitados, dando las gracias por acompañarnos en esta fiesta que es alegría; se realiza la invitación a orar con la reliquia los días 26 al 30 de enero y seguir los medios de comunicación para estar en sintonía con el recorrido provincial y congregacional.
Agradecidas con Dios y con la Congregación, reconocemos que la visita de San Francisco Coll renueva nuestro compromiso. Su paso por nuestra provincia sin duda alguna será un tiempo de gracia, para todos.

















