Ribadesella (Asturias) y Belo Horizonte (Brasil): dos puntos geográficamente distantes, separados por un océano, pero ahora conectados por una melodía llena de esperanza y fraternidad. Lo que parecía una colaboración improbable, se ha convertido en una experiencia educativa y humana profundamente enriquecedora para decenas de estudiantes gracias al poder transformador de la música y la solidaridad.
Todo comenzó con la participación del Colegio Nuestra Señora del Rosario de Ribadesella en uno de los proyectos impulsados por la Fundación Anunciata Solidaria, que cada año invita a sus centros educativos a implicarse en causas de impacto social. Este curso, la mirada se dirigió hacia el proyecto “Cambiar un arma por una flauta”, desarrollado en Brasil por la hermana dominica Rosa Font Fuster, cuyo objetivo es brindar oportunidades de vida a niños en situación de vulnerabilidad a través de la música.
La Escola de Música Ir. Rosa Font Fuster, en Belo Horizonte, acoge a estos menores ofreciéndoles una alternativa al contexto de violencia y exclusión mediante la formación musical, la disciplina artística y la pertenencia comunitaria. Para dar visibilidad a esta realidad, nació la idea de una colaboración musical entre los dos centros.
El profesor de música Adrián Vázquez, desde Ribadesella, y Antonio Márcio, desde Belo Horizonte, iniciaron el contacto hace dos meses. A pesar de la distancia física, la tecnología jugó a favor: videollamadas, grabaciones compartidas, correos y muchas horas de coordinación permitieron tejer una sinfonía común que ha unido a estas dos realidades en un solo ritmo.
La pieza elegida fue “Samba Lelé”, una canción popular brasileña que sirvió como base creativa para este intercambio intercultural. Los estudiantes asturianos aportaron el toque local incorporando sonidos de gaita y las voces de sus escolares. Desde Brasil, los jóvenes músicos respondieron con guitarras, violines, chelos, piano, flauta, además de coreografías y canto. El resultado: una versión única y colorida que refleja el espíritu de colaboración, respeto mutuo y alegría compartida.

Según relata Adrián Vázquez, ha sido “una experiencia muy bonita que seguro marcará de por vida a los chicos y chicas, tanto de allí como de aquí”. Los lazos que han surgido no son solo musicales, sino también humanos: hay deseos de que este vínculo crezca y, quizás en un futuro cercano, se pueda materializar en un encuentro presencial. “Sería genial tenerlos algún día por Ribadesella”, expresó el profesor con entusiasmo.
Este proyecto no solo ha favorecido el aprendizaje artístico, sino que ha enseñado valores como la empatía, la solidaridad, la interculturalidad y el compromiso con causas justas. Para los jóvenes, ha sido una oportunidad de ampliar su visión del mundo y de sentirse parte activa de un proyecto transformador que va más allá del aula.
Además, demuestra cómo la educación puede abrir puertas, conectar corazones y formar ciudadanos comprometidos desde edades tempranas. También pone en valor el legado de hermanas como Rosa Font, cuya dedicación y creatividad sigue generando frutos de esperanza en los contextos más difíciles.
Para ver el video, haz clic en el siguiente enlace:
“Samba Lelé”










