El pasado miércoles 28 de mayo, se llevó a cabo una mesa redonda virtual titulada “Peregrinos de esperanza: una inspiración jubilar para actuar sobre deuda, clima y desarrollo”, organizada por Cáritas Internationalis y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Este evento reunió a líderes religiosos, economistas y representantes de la sociedad civil para abordar la crisis de la deuda que afecta a numerosos países pobres y su relación con el cambio climático.
Durante la jornada, se destacó la urgencia de actuar frente al endeudamiento que limita el desarrollo y profundiza las desigualdades globales. El cardenal Jaime Spengler, presidente del CELAM, subrayó que la condonación de deuda debe ser vista como una exigencia de justicia, no solo como un acto de generosidad. Por su parte, la hermana Alessandra Smerilli alertó sobre la “doble carga” que enfrentan muchas naciones: la deuda financiera y la “deuda ecológica”, derivada del saqueo de recursos naturales y el impacto del cambio climático.
El arzobispo Gabriele Caccia, Observador Permanente de la Santa Sede ante la ONU, advirtió que más de 50 países están al borde de una crisis de deuda, lo que representa no solo un fracaso económico, sino también moral. Otros participantes, como el economista argentino Martín Guzmán y la representante africana Lucy Esipila, ofrecieron cifras alarmantes y testimonios sobre cómo millones de personas viven en países que destinan más recursos al pago de la deuda que a servicios esenciales como salud y educación.
El evento también presentó la iniciativa “Relay of Hope”, que simboliza el espíritu de la jornada al promover gestos concretos como apoyar la campaña de Cáritas para “transformar la deuda en esperanza”. Esta campaña, lanzada el 23 de diciembre de 2024, busca sensibilizar sobre la crisis global de la deuda pública y promover su cancelación como un gesto de justicia, en línea con el llamado del Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2025.
En conclusión, la mesa redonda hizo un llamado firme a pasar de las palabras a la acción, destacando que liberar a los pueblos del peso de la deuda es hoy un imperativo ético y un acto de esperanza. Se recordó que el próximo gran escenario de diálogo será la COP30, que se celebrará en noviembre en Belém, Brasil, representando una oportunidad histórica para que la Iglesia participe activamente en soluciones concretas a la crisis climática y de desarrollo.








