Corría el año 1999. La comunidad de Sant’Ana fue elevada a Parroquia, teniendo como primer párroco al P. Euler S. Rodrigues. Junto a este importante logro, a inicios del año 2000 se dio la llegada de las Hermanas Dominicanas de la Anunciata.
A lo largo de los años, fuimos conociendo mejor el carisma dominicano, descubriendo que, además de los Frailes, Monjas y Hermanas, la Orden también cuenta con la actuación de los laicos. Este conocimiento despertó en varios laicos el deseo de profundizar espiritualmente y caminar según el ideal de Santo Domingo.
En los primeros pasos, en junio de 2009, contamos con la orientación de la Hermana Rosa Maria Antolín, quien nos guió en el estudio de las reglas y de los pilares fundamentales de la Orden: Estudio, Predicación y Misión.
Ya al año siguiente, iniciamos actividades misioneras, poniendo en práctica aquello que aprendíamos. En la primera misión, enviados a celebrar el Triduo Pascual en las comunidades rurales de la Diócesis de Gobernador Valadares, aún éramos pocos, pero regresamos renovados y felices por formar parte de esta gran Familia Dominicana.
Hoy, nuestra Fraternidad Laical Dominicana cuenta con treinta y dos miembros — entre votos perpetuos, provisionales y principiantes — y tiene como patrono a San Francisco Coll, fundador de la congregación de las Hermanas Dominicanas de la Anunciata.
Con alegría, continuamos nuestro camino, con el acompañamiento de las Hermanas Dominicanas de la Anunciata, siendo la Hermana Rozilene nuestra orientadora espiritual.
Confiando en la intercesión de Santo Domingo de Guzmán, agradeciendo a las Hermanas Dominicanas de la Anunciata, que tanto contribuyeron a la construcción de esta historia, pedimos que Dios nos fortalezca siempre en la fe, en la comunión y en la misión, como Laicos Dominicanos de la Anunciata.
Ney Alves, OP
Gobernador Valadares, 03 de diciembre de 2025









