Del 10 al 22 de julio, las hermanas del Consejo General se reunieron en la casa de espiritualidad de Becerril de la Sierra (Madrid) para vivir unos días intensos de oración, reflexión, formación y trabajo conjunto. Fue un espacio privilegiado de encuentro fraterno, discernimiento y programación de la vida congregacional.

Cada jornada comenzaba con el rezo de Laudes, compartido con las hermanas de la comunidad de Becerril de la Sierra. La celebración diaria de la Eucaristía también fue un pilar fundamental, ayudando a centrar la mirada en el Evangelio y a pedir la luz del Espíritu para cada decisión. En un clima de oración, contemplación y recogimiento, se fue generando un ambiente de escucha profunda, apertura y disponibilidad.

Además de las sesiones de trabajo y reflexión, hubo momentos de convivencia fraterna que fortalecieron los lazos entre las hermanas y renovaron el espíritu comunitario. Las comidas compartidas, las conversaciones informales y los paseos por el entorno natural ofrecieron espacios de descanso, alegría y cercanía.

Este encuentro permitió a las hermanas del Consejo General evaluar el camino recorrido, proyectar nuevas iniciativas y afianzar la comunión entre quienes tienen la misión de animar la vida y la misión de la Congregación. Fue también ocasión para revisar proyectos, reflexionar sobre los desafíos actuales y discernir con esperanza.

La casa de Becerril de la Sierra, con su entorno sereno y su belleza natural, ofreció el marco ideal para estos días. El aire limpio, los paisajes de montaña y la paz del lugar fueron un verdadero regalo que acompañó cada paso del encuentro.
Al concluir, las hermanas expresaron su gratitud por el tiempo compartido, el trabajo realizado y la experiencia de comunión vivida. Con renovado entusiasmo, regresaron a sus tareas llevando consigo el fruto de estos días: mayor claridad, compromiso renovado y la certeza de caminar unidas en la misma fe y misión.

Fue, sin duda, un espacio de gracia, renovación y esperanza.









