EL ESPÍRITU SANTO Y EL CARISMA DE LAS DOMINICAS DE LA ANUNCIATA

Jun 8, 2025 | Noticias

En la historia de la Iglesia, el Espíritu Santo ha sido siempre el gran protagonista silencioso. Él es el alma de toda vocación, el que inspira carismas, guía a los fundadores y sostiene la misión de cada comunidad. En el caso de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, fundadas por San Francisco Coll, el Espíritu Santo ha obrado de manera visible y fecunda, dando forma a un carisma profundamente enraizado en la fe, la educación y el anuncio del Evangelio.

San Francisco Coll fue un hombre dócil a la voz del Espíritu. En medio de tiempos convulsos para la Iglesia y la sociedad, supo leer los signos de su época con una mirada creyente, y responder con audacia evangélica. Fue peregrino de luz y verdad, guiado por el Espíritu, que lo impulsó a encender la fe en los corazones a través de la predicación, la enseñanza y la formación cristiana.

El carisma de la Anunciata —centrado en la evangelización, la educación y la promoción integral de la persona, especialmente de los más necesitados— es una expresión concreta de la acción del Espíritu Santo. Este carisma no es una simple idea o proyecto humano; es una llama encendida por Dios que continúa ardiendo en el corazón de las hermanas y de todos aquellos que comparten su misión.

La presencia del Espíritu se manifiesta, también, en la vida fraterna en comunidad, uno de los pilares de la espiritualidad Anunciata. Es el Espíritu quien crea comunión, quien inspira gestos de perdón, de servicio, de ternura. En cada comunidad Anunciata, dispersa por tantos países y culturas, se busca vivir la unidad en la diversidad, como en el primer Pentecostés.

Hoy, más que nunca, las Dominicas de la Anunciata están llamadas a dejarse guiar por el Espíritu, para responder con fidelidad creativa a los desafíos del mundo actual: la pobreza, la falta de sentido, la fragmentación social, la sed de verdad y de Dios. Así, su carisma sigue siendo actual, fecundo y necesario.

Decimos con gratitud: la Anunciata es obra del Espíritu Santo. Por eso, podemos afirmar —como dice la letra de uno de los cantos del encuentro online Entre Hermanas de este año—:

“Dichosas porque somos herederas del carisma de un hombre de fe grande, que vivió con un corazón abierto, peregrino y profeta de esperanza.”

Que el Espíritu Santo siga renovando este don, animando a cada hermana y a cada comunidad a ser luz en medio del mundo.