Día Internacional de la Diversidad Biológica – 22 de mayo

May 22, 2025 | Noticias

“Dios vio todo lo que había hecho, y era muy bueno” (Génesis 1,31)

Cada 22 de mayo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Diversidad Biológica, una fecha proclamada por la ONU para reflexionar sobre la riqueza de la vida en la Tierra y la responsabilidad que tenemos de cuidarla. Este día no solo celebra la belleza y variedad del mundo natural, sino que también nos recuerda el frágil equilibrio que lo sostiene y la urgente necesidad de protegerlo.

Para los creyentes, esta fecha adquiere un sentido aún más profundo, porque el respeto por la creación está enraizado en la fe. Desde el primer capítulo del Génesis, la Biblia nos presenta a Dios como el Creador de un universo diverso, dinámico y profundamente interconectado.
“Produzca la tierra seres vivientes según su especie: ganados, reptiles y bestias según su especie. Y así fue.” (Génesis 1,24).
La biodiversidad no es un accidente, sino una manifestación del amor creativo de Dios. Cada especie, cada ecosistema, refleja algo del rostro de su Creador.

La pérdida de biodiversidad no es sólo una tragedia ecológica; es también un desafío ético y espiritual. El Papa Francisco, en su encíclica Laudato si’, afirma que “el deterioro del ambiente y el deterioro de la vida humana y ética están unidos profundamente” (LS, 56). Cuando destruimos la biodiversidad, rompemos los lazos sagrados que nos unen con la tierra y con los demás seres vivos.

Como custodios de la creación, estamos llamados no solo a admirar la naturaleza, sino a protegerla activamente:
“El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.” (Génesis 2,15).
Este mandato no es opcional. Cultivar y cuidar implican responsabilidad, compromiso, y una profunda conversión del corazón hacia una ecología integral.

El Día Internacional de la Diversidad Biológica es, por tanto, una ocasión para renovar nuestro compromiso con la Tierra como casa común. Como cristianos, podemos aportar una mirada que reconozca en cada criatura un hermano, una hermana, un reflejo del Dios viviente.
“Alaben al Señor desde la tierra, los monstruos marinos y los abismos todos… las bestias salvajes y todos los ganados, reptiles y aves que vuelan” (Salmo 148,7.10).
La creación entera alaba a Dios, y nosotros somos parte de ese canto. Que no se apague nuestra voz por negligencia, ni se silencien las demás por irresponsabilidad.

Cuidar la biodiversidad es cuidar de nosotros mismos, de los más pobres —que son los más afectados por la crisis ecológica— y del futuro de la humanidad. Que este 22 de mayo nos impulse a mirar la creación con nuevos ojos, con gratitud y con compromiso. Porque proteger la vida en todas sus formas es también un acto de fe.