COMENTARIO DEL EVANGELIO – XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

Oct 15, 2024 | Noticias

El que quiera seguir siendo el primero, sea servidor de todos

Este Evangelio nos interpela a no ansiar el poder terrenal como los hijos del Zebedeo.

¿Qué exige ser discípulo de Jesús? ¿En qué se hace presente el discípulo de Jesús? ¿Cómo debemos comportarnos cuando tenemos un puesto relevante?

El evangelio de hoy es claro: tener el primer puesto consiste en servir a los demás. El primer puesto ha de ser entendido como un servicio al otro, incluso hasta dar la vida tal como hizo Jesús. Aquí Jesús nos plantea el primer interrogante. ¿Hasta qué punto mi vida está dispuesta a dar respuesta a Jesús?

Ante aquella propuesta de los apóstoles, Jesús les pregunta si son capaces de beber el cáliz que Él ha de beber o de bautizarse con el bautismo con el que va a ser bautizado. Porque en eso consiste precisamente el seguimiento de Jesús: beber su mismo cáliz y bautizarse con su mismo bautismo.

Como podemos ver el seguimiento de Jesús es muy exigente. Estamos tan arraigados en nuestra sociedad actual donde la técnica nos acapara por todos lados y también nos propone ser de los primeros en nuestro vivir, quehacer diario, etc. que es muy difícil, para muchos, ir contra corriente a fin de cumplir el mensaje de Jesús, de servir a todos sobre todo a los más necesitados.

Como verdaderos discípulos de Jesús, hemos de quitarnos esta ambición de nuestra mente y de nuestro corazón, pues quien se convierte en seguidor del Maestro ha de ser siervo, ha de acoger, cuidar y servir a los demás, especialmente a los más pobres, a los que nadie acoge y cuida, a los excluidos.

En la sociedad de hoy, si tenemos los oídos puestos en la escucha de Jesús, su palabra es como un grito que permanece en nuestra vida y nos invita a ser siervos humildes donde nadie debe ser superior a otro porque cada uno de nosotros tenemos reservado nuestro puesto desde toda la eternidad.

Seguir el camino de Jesús comporta poner al servicio de los demás nuestras capacidades, talentos, carismas… de manera consciente y libre entregando si es necesario la propia vida que no significa tener que morir, sino dar y darse, entregar y entregarse, donar y donarse.

Jesús nos muestra el camino, Él nos ha precedido, nos ha presentado su modo de vivir y ahora ponerlo en práctica está en nuestras manos. En este Evangelio se encuentra el modelo para centrar nuestra vida.

Hna. Cándida Cabratosa