COMENTARIO AL EVANGELIO FIESTA DE LAS HERMANAS MARTIRES 2024

Nov 4, 2024 | Noticias

Fijaron sus ojos en Cristo y ya no volvieron atrás, sabían de quién se fiaban y esa razón pudo más.

La Iglesia conmemora hoy, día 6 de noviembre, la memoria litúrgica de muchos mártires que dieron su vida por Cristo durante la persecución religiosa de los años treinta del siglo XX en el Estado español y que fueron beatificados el 28 de octubre del 2007 por el Papa Benedicto XVI.

Los Mártires son una herencia de testimonios de la fe, ellos siguen las huellas de Cristo, por amor a Él dieron su sangre y ahora gozan con Él eternamente. Ocurrió en el año 1936. España se había dividido en dos bandos, uno los que seguían a Jesucristo, otro los que perseguían la religión  católica.

Siete Hermanas Dominicas de la Anunciata que fueron beatificadas este día, llegaron hasta el extremo de derramar su sangre por causa de Cristo y su Evangelio. Hoy damos Gracias a Dios por nuestras Hermanas Mártires, que por la fe entregaron su vida, dando testimonio de su fidelidad a Cristo, que las   había transformado y las hizo capaces de llegar al don más grande de amor, con el perdón de sus verdugos. Ellas deben ser modelo para todas nosotras, un testimonio de fidelidad al Señor, signo de abnegación y valentía al dar su vida con amor y derramar su sangre por causa de Cristo.

El Evangelio de hoy  (Lc 14, 25-33) nos invita a tener a Dios como único valor absoluto en nuestra vida. “Dejarlo todo: incluso a sí mismo e ir en pos de Jesús”. Ellas, nuestras Mártires, oyeron resonar estas palabras en sus corazones, como dice el Evangelio. Tuvieron en su vida el Reino de Dios  y esto las llevó el martirio; supieron escoger entre la vida y la muerte.

“Quien quiera salvar la vida la perderá, pero quien la pierda por mí la salvará. “

El evangelio sigue diciéndonos: “Si alguien quiere venir conmigo, que cargue cada día su cruz y me siga. Esta es la meta que el Señor nos exige a nosotras, ser fieles  día a día.  Aprovechar las pequeñas y grandes dificultades que encontremos en nuestro camino, para ser discípulos fieles.

Nosotras también debemos mantener nuestro corazón en la dirección correcta, que nada ni nadie nos aparte de ese camino al que Dios nos llama.

Hemos de discernir día a día nuestra responsabilidad ante la obra de Dios.

Ser discípulo de Cristo no es una aventura insignificante, es emprender un proyecto, un camino de madurez. La santidad no se improvisa, es un proceso que escogimos y debemos esforzarnos constantemente con fidelidad, generosidad y servicio para llevarlo a su término. Por esto es necesario aprender a discernir las fuerzas y medios que usamos, Dios actuará en todo el proceso. Que estemos atentas y sepamos interpretar lo que sucede y escuchar al Señor para seguir en el arte de caminar juntos.

Agradecemos el testimonio de los Mártires, patrimonio común de todas las confesiones cristianas y víctimas paradigmáticas de la injusticia humana.

Que las Mártires sean ejemplo y fuerza de nuestro propio testimonio, que su ejemplo de entrega radical nos fortalezca siempre. Dios es el fundamento de la esperanza, que siempre estemos dispuestos a dar razón de ella. Solo su amor nos da la posibilidad de perseverar día a día con toda sobriedad, sin perder el impulso de la fortaleza y esperanza. “No pidamos a Dios una carga ligera para nuestros hombros, pidamos unos hombros fuertes para soportar la carga.”

Con confianza y con el corazón agradecido y abiertas al amor de Dios que nunca nos deja, dispongámonos a celebrar este día para nosotras tan lleno de contenido y testimonio.

¡Feliz día!!!

Mª Dolors Viladot Alseda.