El tiempo se desliza silencioso y después de unos días de serenidad y reflexión llegó el 10 de abril, día que desde la convocatoria sabemos que es el inicio del Capítulo. Estamos entre hermanas habituadas muchas de nosotras a vivir estos encuentros, pero en el ambiente se notaba una respetuosa actitud al acto que íbamos a empezar que siempre trae su novedad.
Las hermanas capitulares después de haber sido llamadas por su nombre, ocuparon su lugar correspondiente en la sala, ordenada y decorada para el momento. La oración inicial empezó con una introducción que hacía referencia a la Palabra de Dios, a la luz, al carisma congregacional, símbolos que se fueron colocando junto a una cepa de vid que nos recordaron el lema y directrices por donde tenemos que transitar. La oración continúa con un canto al Espíritu Santo, salmo, oración, canto a María pidiendo su ayuda y protección.
La H. Ana Belén Verísimo, presidenta del Capítulo, dirigió el saludo inicial, en los cuatro idiomas maternos de las hermanas, detalle de empatía y proximidad. Empezó haciendo alusión al lema capitular que fue ampliando y aplicando al momento que se vivía.
Continuó recordándonos: “Sabéis que el gran protagonista del Capítulo es el Espíritu de Dios. Es Él quien os guía y os orienta en el camino… es el Señor quien camina a vuestro lado… y en el caminar se irán abriendo los ojos del corazón, de la fe, del carisma. Por eso, al igual que los discípulos, vosotras vais a narrar lo que habéis vivido, los tramos bonitos de estos últimos cuatro años, y los tramos del camino que fueron desafiantes. El fruto del Capítulo va a depender, no de lo que hicisteis o dejasteis de hacer… tampoco de las fuerzas o de la creatividad… y sí de la escucha y la valentía de responder las preguntas que surjan dejándoos iluminar por la Palabra. Jesús está aquí, con nosotras… a nuestra vera… con discreción… sin invadir… sin imponer… aunque probablemente, en algunos momentos, escuchemos su voz preguntándonos: ¿A qué has venido?. Se trata de buscar lo mejor para la Provincia, y, por tanto, para la Congregación. Se trata de escuchar, dialogar, buscar, discernir, no en solitario y sí juntas”.
Terminó diciendo que: “El Capítulo es un tiempo arduo de trabajo para el bien de la Provincia, de la Congregación. Y mucho más porque sabemos que nuestro referencial carismático se encuentra en estas tierras del Padre Coll. Es aquí, en esta Provincia, que todas las hermanas de la Congregación tienen que llegar con sus miradas, sus pies y sus corazones para fortalecerse y embeberse de nuestras fuentes carismáticas.
Por eso, la Provincia de san Raimundo de Peñafort tiene una misión carismática y congregacional con un carácter universal que transciende sus fronteras”.
El resto de la jornada se desarrolló realizando los primeros menesteres que se requieren para empezar estos eventos, elegir secretaria y escrutadoras, pasando seguidamente a la lectura de las Memorias, empezando por la de la H. M. Rosa Masramon, siguiendo por la tarde con esta misma dinámica.
Con el compromiso de seguir informando.
Las Hnas. capitulares








