El pasado 15 de marzo de 2025, la Abadía de Montserrat se convirtió en el punto de encuentro de 600 religiosos y religiosas de Cataluña, respondiendo a la convocatoria de la Unión de Religiosos de Cataluña (URC). Esta jornada, celebrada bajo el lema del Año Jubilar “Peregrinos de esperanza”, fue un testimonio de vitalidad y compromiso de la Vida Consagrada en el marco del Milenario de Montserrat.
La acogida de este gran evento fue posible gracias a la colaboración de varias instituciones y, en especial, de los delegados diocesanos de Vida Consagrada. La comunidad benedictina de Montserrat desempeñó un papel clave en la organización, reforzando los lazos entre las diferentes órdenes y congregaciones presentes en Cataluña.
Las hijas del P. Coll, como seguramente él mismo habría hecho, también estuvimos presentes en este evento, cada una representando a su diócesis.
El encuentro comenzó con el saludo de Hna. Susana García, Carmelita de San José presidenta de la URC, quien destacó la importancia de Montserrat como espacio de referencia para la vida religiosa. Fray Octavi Vilà, obispo de Girona y responsable de la Vida Consagrada, aunque no pudo asistir, envió una carta expresando su cercanía con la Unión de Religiosos.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la misa conventual presidida por el obispo de Vic, Romà Casanova, quien en su homilía resaltó la importancia de la misión cristiana en el contexto actual. “La rutina diaria puede hacernos olvidar una premisa esencial: que somos del Señor”, expresó, haciendo un llamamiento a mantener vivo el compromiso de la fe.
Además, el obispo Casanova utilizó una imagen evocadora para describir la vida consagrada: “Sois como un almendro, un árbol que tiene prisa para florecer, un desbordamiento luminoso”. Con estas palabras, destacó la necesidad de la presencia de los religiosos en un mundo donde “reina el silencio de Dios”.
Tras la celebración, el abad de Montserrat, Manel Gasch, ofreció una reflexión en la que puso en valor el simbolismo del monasterio y su historia. Recordó los mosaicos presentes en la Basílica de Santa María que representan a los monjes y peregrinos, haciendo un llamamiento a los religiosos a revivir la experiencia del peregrinaje de los Santos Fundadores de sus respectivas Congregaciones.
El Pare Manel destacó que “hoy la vida religiosa es contracultural” y subrayó la necesidad de diálogo con la sociedad: “En Montserrat establecemos diálogos siempre, primero con nuestra sociedad, porque es necesario ser testigos de nuestra fe cristiana en nuestra tierra”. Remarcó la importancia de la comunidad en un mundo hiperconectado, donde “estamos muy conectados, pero a menudo poco comunicados”.
Asimismo, reafirmó la fidelidad de Montserrat a la Regla de San Benito y su papel como referente espiritual: “Montserrat es un punto de referencia en la vida de mucha gente, siempre estamos aquí”. Esta jornada fue una oportunidad para los religiosos de reafirmar su Misión e Identidad en medio de los desafíos contemporáneos.
Así, el peregrinaje organizado por la URC, no solo fue un encuentro de celebración y oración, sino también una jornada de reflexión sobre la importancia de la Vida Consagrada como signo de esperanza en nuestro tiempo.
Nos proyectaron el “videomapping” realizado para el Milenario.
Al llegar a mediodía, la comunidad nos invitó a comer en el restaurante Montserrat, y algunos de los monjes nos acompañaron.

Por la tarde se pudo visitar la exposición del Milenario y el Espacio Inmersivo. Dos visitas muy recomendables.
La comunidad benedictina de Montserrat fue una gran anfitriona para todas nosotras.
Y finalmente, llegó la hora de regresar a casa… después de haber pasado un día muy agradable en nuestra Montaña Santa de Montserrat, a los pies de Nuestra Madre, que esperamos nos siga acompañando en nuestro peregrinaje por este mundo.
Hna. Paquita Borrull









