Tras una historia de luz, ¡sé antorcha!
Celebrar la fiesta del Padre Coll en este contexto vocacional es decir: ¡GRACIAS!
Gracias, Señor, por confiar en nuestro querido Padre Coll, en la Hna. Rosa Santaeugenia, en cada una de las hermanas a lo largo de la historia y en los fieles colaboradores de los diferentes países y épocas que hicieron posible esta familia religiosa.
Gracias, Señor, porque el camino recorrido se transforma en historia de luz a través de la predicación testimonial y del Evangelio en las diferentes presencias apostólicas.
Gracias, Señor, porque nos regalas la alegría de ser familia al servicio del Evangelio, como Dominicas, hijas de Domingo de Guzmán.
Gracias a tu Madre, bajo cuya advocación estamos, en el primer misterio del Rosario, como el Padre Coll quiso para sus hijas.
¡Sé antorcha!
Así nos dejó escrito el Padre Coll:
“Un fuego produce otro fuego,
una luz, otra luz”.
¡Contagiemos la alegría de ser mujeres consagradas a Dios!
¡La alegría de ser hermanas Dominicas de la Anunciata!
Hna. Ana Belén Verísimo, OP








