“Amadas y llamadas, somos consagradas”
El tema que acompañó la reflexión de este día fue amadas, llamadas para ser fecundas. La fecundidad desde la fragilidad teniendo como iconos las matriarcas del pueblo de Israel: Sara, Rebeca, Raquel y Lía. Desde el primer libro de la biblia en el relato de la creación estamos llamadas a ser fecundas, por tanto, como vida consagrada estamos llamadas a ser fecundas desde el amor y la misericordia de Dios en la historia humana “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla” Gn 1, 27.
En las mujeres estériles que acompañan la historia de salvación del pueblo de Israel encontramos a Sara,
esposa de Abraham, ella icono de bendición y fecundidad desde la hospitalidad, el alimentar al otro; Rebeca que engendra a Esaú y Jacob, para dar continuidad a la promesa; Raquel es la imagen de pastora, la que cuida la vida, a los más frágiles es en este contexto que se encuentra con Jacob dando origen a las doce tribus de Israel.
Donde parece que no hay vida, Dios viene a transformar y renovar todas las cosas. En la realidad congregacional donde la mayoría son hermanas mayores y pocas jóvenes están llamadas a ser fecundas que no tiene en cuenta la edad, implica dejar a Dios ser fuerte en la propia historia personal y congregacional siendo audaces y creativas en el amor.
Estas mujeres una vez que fueron fecundas se sintieron alegres y agradecidas. La alegría es fruto de una relación honda con el Señor, de un amor que revitaliza.

Acompañan en la reflexión tres verbos:
RECORDAR: Es volver a pasar por el corazón aquella alegría que se sintió en el llamado, en ese amor primero. Este encuentro posibilita al creyente a enfrentarse al futuro sin miedo porque confía que Dios acompaña en el camino. La Vida Consagrada en este tiempo tiene que tener claro su identidad y descubrir en su historia congregacional cómo Dios ha guiado sus pasos.
BUSCAR: tiene relación con obedecer. Buscar a Dios implica volver a él de todo corazón dejando atrás los ídolos. Buscando lo que Dios quiere hoy para la Congregación y para la vida consagrada.
SALIR: se sale porque hay alguien que invita, por parte del creyente implica fe; Jesús que salió del Padre y se hizo uno de nosotros es nuestro modelo para trazar nuevas sendas. Por tanto, se pide a la Vida Consagrada ser expertas en comunión, creando redes, vínculos con otras congregaciones.
Recordar no es añorar, ni buscar es ir detrás de cualquier fórmula milagrosa que pretenda vendernos lo seguro, ni salir es convertirnos en una ONG que olvida que es el Señor el que nos hace salir, con estas actitudes podremos responder con fidelidad a una vocación que ha de encarnar la alegría del Evangelio y ser fecundas.
RECORDAR… BUSCAR… SALIR son verbos sugerentes para una fecunda vida cristiana y consagrada.













