RETIRO DE JUNIO: DIALOGAR CON DIOS

Jun 1, 2024 | Noticias

Si damos una leída  a vuelo pájaro al libro del Génesis podemos observar que es el comienzo del diálogo de Dios con el  hombre, lo que llamamos   “historia de salvación”. Y realmente un diálogo que es interesante por lo que nos dice, pero no solo por eso, sino por su forma, cómo lo dice. El autor sagrado recurre a este estilo literario. El autor pudo haber elegido otro estilo más formal pero no, el estilo elegido es el diálogo. Ya de comienzo esto nos da idea de cercanía, de igualdad. Esta forma de presentación, nos habla de un Dios amigo del hombre que aun manteniendo, la distancia entre la limitación de la humanidad y  lo infinito de la divinidad, sin embargo Dios está ahí, hablando con el hombre, como su amigo.

Y es interesante descubrir que ese mismo estilo de familiaridad de Dios manifestada en los textos bíblicos puede ser modelo para nuestra oración, nuestra relación con Dios. Dios es un tú para nosotras.

En estos diálogos podemos detectar algunos detalles reveladores del modo que Dios tiene de salvar a la humanidad. Dios invita al hombre a colaborar con él. Dios crea y entrega su creación al hombre para que la cuide. En el capítulo 1 del Génesis se va explicando el desarrollo de la creación: el día, la noche, las lumbreras en el espacio, el sol, la luna. El texto bíblico nos presenta un Dios que va presentando su accionar mientras desarrolla la creación: Dios cuenta y explica su actuar. Le confía al varón y a la mujer el dominio de la creación, de algún modo se la entrega. Se podría hablar de un regalo de Dios al hombre y a la mujer. Pero en ese proceso se produce un inconveniente: Dios le pone un precepto al hombre, podríamos decir, una señal en el camino hacia la dicha permanente en el paraíso, pero el ser humano no atiende esa señal, desobedece y esto acarreará  consecuencias en la relación ser humano-Dios. Se habla de una prohibición de parte de Dios, aunque no se explica qué ocurrió. Solo queda claro que Dios establece normas para el actuar del varón y la mujer y la observancia o no de estas traerán consecuencias en la relación ser humano-Dios. El hombre no sólo debe escuchar a Dios en ese diálogo sino obedecer sus mandatos. Es una manera de mantener la diferencia, Dios es Dios, el hombre su interlocutor. Y ese será el modelo de nuestro diálogo con Él. Es un diálogo amoroso y a la vez indicador de voluntades. Habrá que afinar el oído y a la vez mirar circunstancias y adaptar respuestas.

Él es nuestro Dios, nuestro creador, que se abaja para hablar con nosotros. Y en esa distancia y esa cercanía se entabla el diálogo: la oración. La oración es eso: un diálogo entre la infinitud de Dios y la limitación de nuestra humanidad.

Continuando este dialogo, aparece Abraham, el hombre del camino que sale de su tierra apoyado sobre la sola fragilidad de una palabra interior, pero con una confianza limpia y total. Moisés en cambio, será el hombre al que se le revelará la ruta a seguir, la thora. Dios le dará los materiales para construir el camino y a su vez las indicaciones (mandamientos) para seguir la ruta.

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