ESCUCHEMOS AL ESPÍRITU QUE SUSURRA, NOS SUSURRA, TE SUSURRA

Jul 12, 2024 | Noticias

Iniciamos los días de Espiritualidad para ir adentrándonos por los caminos del Espíritu Santo. Nos acompaña en este caminar nuestra Hermana Ana M.ª Uccelli. En su reflexión, hoy nos invitaba a ponernos en camino, a escuchar el susurro del Espíritu, a dejarnos guiar y alumbrar por  él.


Qué mejor manera de empezar que juntas, diferentes, diversas… en un mismo lugar que nos reúne, la Casa Madre, y caminar como peregrinas entrando en contacto con sensaciones, signos, que nos hablan del Espíritu: agua, luz, fuego, incienso y que están muy presentes en toda la Biblia.

Para el camino, la H. Ana M.ª hizo resonar en nosotras las palabras del poema:  “No te rindas” de Mario Benedetti  que fue adaptándolo y acercándolo a nuestra realidad capitular.


El Espíritu de vida nos regala cada día un nuevo amanecer, para comenzar de nuevo aceptando  y abrazando nuestra debilidad, vulnerabilidad, miedos, y nos impulsa a retomar el vuelo y DESTAPAR EL CIELO personal, comunitario, congregacional,  de la realidad. Nos lanza a abrir las puertas, a derribar  los muros que cada día se levantan, separan y enfrentan a los seres humanos. Y a derramar el perfume del Espíritu.

¿Seremos capaces de romper nuestras seguridades y ABANDONARNOS al Espíritu para dejar que nos conduzca? Y con Él “hacer nuevas todas las cosas”. Hermosa tarea para estos días y para siempre.

“NO TE RINDAS”, el Espíritu está ahí, dentro de ti como palabra, como soplo, como fuego, como aroma, como…

Por la tarde el profeta Ezequiel nos ha ayudado a seguir adentrándonos en las tierras del Espíritu  y  nos lanza un mensaje cargado de futuro, de sueños, de ESPERANZA: de los “huesos secos la vida puede abrirse camino. Solo una condición, dejar que sobre ellos sople el Espíritu de Dios para renacer, volver a nacer a una vida nueva. No nos cansemos de invocar al Espíritu para que nos dé claridad, libertad, sabiduría, escucha, y nos vuelva a llevar al amor primero, a ser lo que tenemos que ser  a aquello que el P. Coll quiso que fueran sus hijas. Mujeres del Espíritu anunciadoras de Esperanza, generadoras de nuevos
alumbramientos.”