“Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente; día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! Cada generación celebra tus acciones y le anuncia a las otras tus portentos: ellas hablan del esplendor de tu gloria, y yo también cantaré tus maravillas”. (Salmo 145,1-4)
El 30 de agosto de 2024, entramos al noviciado en la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata. Damos gracias a Dios por todas sus bendiciones en nuestras vidas, y por su mirada amorosa sobre nosotras: SABI Bougnon Dèré Jeannette y KOUASSI Kossia Eugenie. Hoy somos conscientes de nuestro compromiso y pedimos a Dios que nos colme de sus gracias para serle fieles.
Nuestra entrada en el noviciado fue precedida por un retiro de 6 días durante el cual fuimos invitadas por
nuestra maestra, la Hermana Agnès GOA, a descubrir en qué consiste el noviciado, a vivir según las exigencias de Dios y de nuestra Congregación, a conocer a Dios, a
amarlo; a conocernos a nosotras mismas y a aprender a conocer a los demás para vivir en unidad y fraternidad dentro de la comunidad. Además de eso, también tuvimos un tiempo de adoración y momentos personales de meditación. Este retiro nos ayudó a comprender qué es la vida religiosa, para poder vivir mejor la vida comunitaria y los demás elementos.
La ceremonia comenzó con la procesión acompañada de un canto de entrada (Señor, me has mirado a los ojos). Siguió la monición, que comenzó con una palabra bíblica, y a continuación las vísperas. Tuvimos un diálogo con la Superiora del Vicariato, la hermana Douoh Sanhoué Françoise GOUANNIN, seguido de consejos en los que nos exhortó a tener un buen sentido de la vida religiosa y de todas las virtudes de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata. Durante esta ceremonia, recibimos tres elementos principales. En primer lugar, la cruz, signo de nuestra pertenencia a la gran familia dominicana; en segundo lugar, el Breviario, que nos permitirá permanecer fieles a las oraciones litúrgicas; y en tercer lugar, el misal de los días de la semana, que alimentará cada vez más nuestra fe. Esta ceremonia estuvo marcada por emociones como la alegría de pertenecer a la familia dominicana. Cerramos este rito con un canto de acción de gracias y compartiendo una comida fraterna. Agradecemos a todas las Hermanas Dominicas de la Anunciata, especialmente al Vicariato y a su Consejo, que el Señor las bendiga abundantemente.
Las novicias: SABI Bougnon Dèré Jeannette y KOUASSI Kossia Eugenie.











