Quiénes somos
Nada tenemos que no lo hayamos recibido de Dios
Las Dominicas de la Anunciata
Las Dominicas de la Anunciata constituimos en la Iglesia católica una congregación religiosa de vida apostólica, de derecho pontificio, inserta en la Orden de Predicadores por nuestro Fundador, San Francisco Coll OP. Como instituto de vida consagrada, vivimos el carisma dominicano al servicio de la evangelización y la misión de la Iglesia.
Nuestra norma de vida es el seguimiento de Jesucristo, tal como se propone en el Evangelio, mediante la práctica de los consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia) y la entrega al servicio de Dios y de los hermanos en la Iglesia. Nuestra vocación religiosa nos impulsa a anunciar el Evangelio y a vivir una misión de servicio, predicación y cercanía.
Queremos ser un testimonio del Reino de Dios, testigos de su amor, de su misericordia, de su bondad infinita y de su presencia en la historia, a fin de que sea conocido, experimentado, alabado y glorificado por todos.
Nuestra misión evangelizadora busca anunciar a Cristo y hacer presente el Evangelio allí donde las personas más lo necesitan.
Vivimos según la inspiración y el carisma fundacional de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco Coll, contemplando y dando a los demás lo contemplado, siguiendo la espiritualidad dominicana de la predicación, la oración, el estudio y el servicio.
Las Dominicas de la Anunciata estamos presentes en distintos países de Europa, América, África y Asia, desarrollando nuestra misión a través de la educación cristiana, la pastoral, la acción social, la atención sanitaria, la promoción humana, la evangelización y el acompañamiento de las comunidades cristianas, respondiendo a las necesidades de cada lugar con el espíritu del Evangelio y el carisma de nuestra Congregación.
Nuestra identidad
Nuestra vocación nace de la llamada de Dios a seguir a Jesucristo desde la vida consagrada, viviendo los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad.
Nuestra vocación nace de la llamada de Dios a seguir a Jesucristo desde la vida consagrada, como religiosas católicas y Dominicas de la Anunciata, viviendo los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad. Y como Congregación religiosa femenina de la Orden de Predicadores, respondemos a esta llamada poniendo nuestra vida al servicio de Dios, de la Iglesia y de la evangelización.
Como religiosas dominicas, vivimos en comunidad y compartimos una misma misión: anunciar el Reino de Dios mediante la predicación del Evangelio, la educación cristiana, la pastoral, la evangelización y el servicio a quienes más lo necesitan, siguiendo el carisma de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco Coll.
Nuestra vida se fundamenta en cuatro pilares esenciales:

Oración
La oración es el espacio privilegiado donde cultivamos nuestra relación con Dios y dejamos que su Palabra transforme nuestra vida.
Como Congregación religiosa católica de espiritualidad dominicana, vivimos la oración como el centro de nuestra vida espiritual y de nuestra vida consagrada. Desde la contemplación del misterio de Jesucristo, la celebración de la liturgia y la escucha atenta del Espíritu Santo, renovamos nuestra vocación, fortalecemos la comunión con Dios y encontramos la fuerza para vivir con fidelidad el carisma recibido de Santo Domingo de Guzmán y de San Francisco Coll.
Hacemos de la oración el fundamento de nuestra misión evangelizadora. Contemplar para anunciar es reconocer la presencia de Dios en la historia y en cada persona, especialmente en quienes más necesitan esperanza. Fieles al carisma dominicano de contemplar y compartir lo contemplado, nuestra vida de oración se convierte en fuente de discernimiento, fraternidad y entrega, animándonos a anunciar el Evangelio con un corazón abierto a los signos de los tiempos y al servicio de la Iglesia y del mundo.
Vida comunitaria
Nuestra forma de vida religiosa es comunitaria.
Como Dominicas de la Anunciata y Congregación religiosa católica de vida apostólica, nos reunimos en una misma casa, sobre todo para vivir unidas en el amor, teniendo, a ejemplo de la primera comunidad cristiana, “una sola alma y un solo corazón en Dios”.
La comunidad es el lugar donde se concreta el proyecto vocacional y se comparte la vida, la fe, el trabajo y los bienes. Es también el espacio donde crecemos como hermanas en la vida consagrada, fortalecemos la fraternidad y vivimos el carisma dominicano en comunión con la Iglesia católica. Desde la vida comunitaria fortalecemos nuestra misión evangelizadora, poniéndonos al servicio de la Iglesia y del mundo mediante la predicación, la educación y el anuncio del Evangelio.
Estudio
Como Dominicas, el estudio es un elemento esencial e indispensable para el ejercicio de nuestra misión como predicadoras del Evangelio.
Fieles al carisma de la Orden de Predicadores, el estudio asiduo y la búsqueda de la Verdad alimentan y mantienen actualizada nuestra formación permanente, tanto espiritual como doctrinal, pastoral y técnica, para responder a los desafíos de la evangelización en el mundo actual.
Siendo fieles a la espiritualidad dominicana, buscamos comprender cada vez más profundamente la fe cristiana, la Palabra de Dios y la doctrina de la Iglesia católica para anunciar el Evangelio con fidelidad, competencia y cercanía a las realidades de nuestro tiempo, poniendo nuestros conocimientos al servicio de la misión de la Iglesia y de las personas.
Misión
En fidelidad al mandato de Jesús de proclamar la Buena Noticia hasta los confines de la tierra, y de nuestro Fundador San Francisco Coll:
“Esparcir la verdadera doctrina enseñándola por las poblaciones grandes y pequeñas” e “iluminar de este modo las tinieblas de la ignorancia”, nos sentimos urgidas a llevar la Palabra de Dios y el Evangelio, fuente de vida que ilumina, fortalece, sana, levanta y humaniza, respondiendo a los nuevos desafíos de la sociedad y de la Iglesia católica mediante nuestra misión de evangelización.
Desde nuestro carisma de la Anunciata y la espiritualidad dominicana, evangelizamos a través de la educación cristiana, la escuela, la catequesis, la pastoral juvenil, la promoción de la mujer, el acompañamiento a las personas más vulnerables, la acción social, la atención sanitaria y otras formas de servicio evangelizador, anunciando el Evangelio y llevando esperanza a quienes más la necesitan.
Como Dominicas de la Anunciata, queremos ser presencia cercana de Dios en medio del mundo, especialmente entre quienes viven situaciones de vulnerabilidad, soledad o exclusión, sirviendo a las personas desde la fe, la fraternidad y el compromiso con la dignidad humana, fieles a la misión de la Orden de Predicadores y al legado de San Francisco Coll.
Nuestro carisma
Inspiradas por Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, buscamos contemplar y dar lo contemplado, descubriendo a Dios en la vida cotidiana para anunciarlo a través de nuestras palabras, nuestro testimonio y nuestro servicio.
Como Dominicas de la Anunciata, vivimos la espiritualidad dominicana haciendo de la contemplación la fuente de nuestra misión evangelizadora y del anuncio del Evangelio.
Nuestra vocación nace de la llamada de Dios a seguir a Jesucristo desde la vida consagrada, como religiosas católicas y Dominicas de la Anunciata, viviendo los consejos evangélicos de obediencia, pobreza y castidad. Y como Congregación religiosa femenina de la Orden de Predicadores, respondemos a esta llamada poniendo nuestra vida al servicio de Dios, de la Iglesia y de la evangelización.
Como religiosas dominicas, vivimos en comunidad y compartimos una misma misión: anunciar el Reino de Dios mediante la predicación del Evangelio, la educación cristiana, la pastoral, la evangelización y el servicio a quienes más lo necesitan, siguiendo el carisma de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco Coll.
