Queridas hermanas, amigos y amigas de la Anunciata: como ya habíamos informado anteriormente, las hermanas del Consejo General estuvimos reunidas en nuestra Casa Madre de Vic desde el 10 al 25 de septiembre. Fue un tiempo intenso de ir “formando el equipo”, conociéndonos entre todas y aprendiendo a trabajar juntas para el mayor bien de la Congregación. A trabajar juntas… y a orar juntas, pues tuvimos tiempos para la oración, cada día organizados por una hermana distinta, con mucha creatividad y con espacios para compartir la vivencia personal de la fe y de la vocación. Contamos asimismo con instancias para la formación sobre el trabajo propio de los Consejos y sobre los desafíos de las relaciones interculturales.
Una instancia importante fue la de dar a conocer las Delegaciones que la Hna. Ana Belén, priora general, decidió encargar a cada una de las consejeras:
Delegación de Formación: Hnas. D. Béatrice Anzié y Luciana Farfalla.
Delegación de Misión Educativa: Hna. Mª Generosa Somoano.
Delegación de Misión en Otras Mediaciones: Hna. Rosa María de Castro.
Delegación PJV y PVE: Hnas. Mª Generosa Somoano y D. Béatrice Anzié.
Responsable de las Casas Dependientes directamente de la Priora General: Hna. Zoila Morena Flores.
A partir de ese momento nos sumergimos en las tareas de planificación y programación, al mismo tiempo que en el tratamiento de diversos asuntos que requiere la vida tan amplia y rica de la Congregación.
Dos acontecimientos especiales quisiéramos destacar de estos últimos días en Vic. El primero ocurrió el 18 de septiembre, cuando realizamos una visita largamente esperada a Puigseslloses, a visitar a la familia Coma, la misma que acogió en su tiempo al Padre Coll en su casa, y que sigue siendo hoy para la Anunciata una verdadera familia. Encuentro emotivo por la partida aún reciente de nuestro querido Josep Coma, por quien oramos en el oratorio de la casa. Después de este encuentro entrañable y lleno de recuerdos y de agradecimiento, peregrinamos con alegría a la ermita de Sant Jordi, tan significativa en la vida de San Francisco Coll.


El domingo 22 de septiembre vivimos otro hermoso acontecimiento: la visita a la Residencia de Hermanas en Navarcles. Nada más llegar, participamos junto a algunas hermanas en la misa parroquial. A continuación, saludos efusivos y recorrida por la casa, pues algunas consejeras aún no la conocían. Luego la rica comida y, finalmente, la tarde compartida entre anécdotas, comentarios, recuerdos de experiencias misioneras, risas… todo en un ambiente de mucha alegría y fraternidad. Damos gracias a Dios por esta comunidad y por tantas hermanas mayores de la Congregación que con su vivencia, experiencia, sacrificios y audacia fueron construyendo la vida de la Anunciata alrededor del mundo. Damos gracias también, de forma especial, a todas las hermanas de las dos comunidades de Vic, que nos acogieron con tanta cercanía y servicialidad, como es característica en la Casa Madre, casa de todas.

Ahora comienza una nueva etapa, la de echar a andar sueños, proyectos, programaciones… Hermanas queridas, nuestro trabajo es para vosotras, nuestro servicio es para vosotras y para todas las personas vinculadas al carisma del Padre Coll y a las obras de la Anunciata. Recemos, pues, unas por las otras, para que todas, con todo nuestro ser y obrar, nos dejemos siempre conducir por el Espíritu de Jesús y seamos generosas para su Reino, serviciales con quien nos necesite, fieles en seguir las huellas evangélicas de nuestros Padres Domingo, Francisco Coll y Rosa Santaeugenia.
Hermanas del Consejo General









