SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHISTI 2024

Jun 2, 2024 | Noticias

Abrimos el evangelio de esta festividad del Corpus y al abrirlo gira con él la puerta de entrada a la fiesta hebrea de los Ácimos. El pueblo de Israel, elegido de Dios está de fiesta, celebra su formidable salida de Egipto, hecho histórico que conmemora el fin de una penosa esclavitud y le abre a la alegría de una Tierra Prometida que mana leche y miel.

Los Apóstoles, judíos como Jesús, están felices. El mismo Jesús ha deseado ardientemente la llegada precisamente de esta Pascua. Lo advierten sus Doce y preguntan: “Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de la Pascua?”

Entramos con este Evangelio en un momento cumbre de la Historia de la humanidad y del Universo. Se está cruzando en estos momentos el Mar Rojo de la gran liberación, la definitiva, la que más importa. El mismo Hijo de Dios, el auténtico Moisés, está al frente de la Humanidad, es uno de los nuestros, va a adelantar su Pasión y Cruz con aquella última y única cena deseada por Dios.

También nosotras en esta fiesta del Corpus vamos a seguir al hombre del cántaro de agua, como dice Jesús a sus discípulos, seguimos a San Francisco Coll. Es nuestra puerta de entrada en el Cenáculo Santo de este Corpus Christi.

Se nos va a invitar a acomodarnos a la mesa de los Doce. Nos llama amigos porque todo lo suyo nos lo ha dado a conocer, nos da lo mejor que tiene: nos alimenta con su cuerpo y con su sangre. Lo que va a suceder es algo divino. Se anticipa la Pasión y la Resurrección. Se va a inaugurar el Sacramento de la Eucaristía, fiesta de Amor y de Amistad. Esto que está ocurriendo ante nosotros, con razón nos paraliza y asombra.

Abrimos los ojos, abrimos el alma, la vista, la imaginación, todo es poco…  Gracias, Señor por tu compañía. Por esa locura de amor que te llevó hasta dar la vida y pareciéndote aún poco, te quedaste con tu Cuerpo, Alma y Divinidad renovando cada día este Sacrificio. Queremos que te sientas a gusto también en ese “salón” de nuestra alma alfombrado y limpio para tu presencia.

Al salir de la celebración iremos saboreando las últimas palabras del Maestro, que va a tomar el camino del Huerto de los Olivos: “En verdad os digo que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”

Ahora quiero preguntarme ¿Voy a cada Eucaristía con la alegría de haber sido invitada a una fiesta, con la ilusión y el interés de que alguien me quiere tanto que se ha fijado en mí de una manera especial?

La Eucaristía nos invita a preguntarnos, con quién compartimos el pan, la vida, lo que somos y tenemos y a quienes excluimos, si nos queremos como amigos, como hermanos, si nos preocupamos los unos de los otros como lo hace Jesús con cada uno. La Eucaristía nos une a Jesús y nos asemeja a Él.

Era su testamento para que la comunidad de sus seguidores siguiera celebrándola hasta su vuelta: “Haced esto en memoria mía”.

Hna. Carmen Ondaro