Compartir sobre el “ESPÍRITU SANTO” es tema inagotable.
Su presencia está acreditada desde el comienzo de la creación,
en toda la Historia de la Salvación, de la Iglesia y de la misma vida de cada uno de nosotros,
Muchas veces ignorado, desconocido, pero siempre “PRESENTE” generando Vida.
María concibió a Jesús por su intervención.
Nos lo entregó Jesús en el Bautismo y actualiza su presencia en cada Sacramento.
Su acción es tan suave como profunda, silenciosa como inquietante.
Siempre generadora de vida divina en todo y en cada uno de nosotros.
¡Qué importante es ejercitarnos en su escucha, disponernos a su manifestación…!
Nos colma del AMOR de Dios, nos da SABIDURÍA para reconocer su voluntad y FORTALEZA para vivirla.
Nunca nos violenta. Su actuar es suave y discreto.
¡Cuánto nos conviene dejarnos guiar por Él!
Nos lo dijo Jesús en el Evangelio de Juan.
El ESPÍRITU SANTO es el camino más seguro para crecer en conocimiento de Dios , vivir en Dios y llegar a Él, nuestra meta final.
Esto es grandioso, pero no debe sorprendernos, pues todo, incluso nuestra vida y el aliento de cada segundo, es DON GRATUITO de Dios.
Jesús anunció y prometió a los apóstoles y a nosotros en el evangelio:
“No los dejaré huérfanos …”
El Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre permanecerá con ustedes y les enseñará toda la VERDAD…
Reviviendo el testamento de Jesús, que cambió la vida de los apóstoles e hizo nacer a la Iglesia junto a María en oración y en su compañía “dispongamos nuestro espíritu al ESPÍRITU.”
Que Él, que es el AMOR DE DIOS, nos colme de su AMOR y nos lance a la renovación de nuestro mundo en el AMOR, que al recordar y celebrar una vez más su manifestación se produzca en nosotros, un nuevo Pentecostés que nos haga más y mejores “testigos de la Resurrección de Jesús”.
Hna. Ana María Casaballe
Provincia “Santa Rosa”









