Clausura de la Visita Canónica en la Provincia San Raimundo de Peñafort

Oct 6, 2026 | Noticias

La Casa Madre de Vic acogió el pasado 3 de octubre la celebración de clausura de la Visita Canónica a la Provincia San Raimundo de Peñafort, después de un tiempo de encuentro, escucha, diálogo y reflexión compartida con las comunidades de la Provincia.

Tras concluir la visita a las comunidades de Cataluña y Menorca, las hermanas se reunieron en un ambiente de oración, fraternidad y comunión para recoger y agradecer el camino recorrido. Previamente, se había realizado también el cierre de la Visita Canónica en las comunidades de Asia, completando así el recorrido por las distintas realidades que forman parte de la Provincia.

La celebración fue presidida y dinamizada por la Priora General, Hna. Ana Belén Verísimo, junto con las hermanas del Consejo General, Hnas. Generosa, Gliceria, Rosa María, Zoila y Luciana. La Hna. Beatrice no pudo participar, ya que se encontraba realizando una visita en Paraguay.

La celebración comenzó con un momento de oración que invitó a recoger y poner ante Dios todo lo vivido durante la visita. La oración retomó la reflexión compartida en las comunidades, poniendo en sus manos las búsquedas, los desafíos, las alegrías y los deseos que han ido surgiendo a lo largo de este camino.

El hilo conductor del encuentro fue la parábola de la moneda perdida (Lc 15,8-10), una Palabra que invitó a mirar la realidad de la Provincia desde la esperanza y a reconocer el valor de cada hermana, de cada comunidad y de los tesoros del carisma que hemos recibido.

La imagen de la mujer que enciende la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrar la moneda ayudó a profundizar en la llamada a buscar, cuidar, valorar y no dar por perdido aquello que tiene un valor especial. Desde esta perspectiva, la parábola se convirtió en una invitación a seguir descubriendo y cuidando la vida, la vocación, la fraternidad y la misión que Dios ha confiado a cada comunidad.

La reflexión estuvo acompañada por un sencillo pero significativo signo de las velas y las monedas, que representaban a cada una de las comunidades de la Provincia. La luz evocaba la presencia de Dios que acompaña y orienta el camino, mientras que las monedas recordaban el valor único de cada hermana y de cada comunidad.

Los distintos momentos de reflexión fueron intercalados con cantos en diferentes idiomas, expresión de la riqueza y diversidad de la Provincia y de las hermanas que la integran. Cada canto ayudó a profundizar y expresar, desde la música y la oración, el contenido de las distintas partes de la celebración.

Todo ello creó un ambiente de participación, fraternidad y acción de gracias, en el que cada comunidad pudo sentirse parte de un mismo camino.

«Demos gracias a Dios y alegrémonos» fue la respuesta de todas, unidas en la certeza de que, después de una historia de luz, estamos llamadas a seguir siendo antorchas en nuestras comunidades y en la misión.

El encuentro concluyó con una invitación a compartir la alegría por cada gesto de fraternidad, colaboración, servicio y cuidado.